VIDRIO

En el estudio trabajamos con vidrio borosilicato, un material noble, resistente y muy agradecido cuando se entiende bien. Es el mismo vidrio que se usa en laboratorios o utensilios técnicos, pero aquí lo llevamos al terreno creativo, combinando precisión y oficio con libertad artística.

Una de sus principales cualidades es que soporta muy bien los cambios de temperatura, lo que lo hace perfecto para el trabajo a soplete. Es duro, estable y transparente, con una respuesta directa al fuego que permite moldearlo, estirarlo o soplarlo sin perder el control.

Nos gusta porque exige atención, pero también te devuelve mucho. Aprender a leer el material, entender cómo se mueve y cómo reacciona, es parte esencial del proceso. Y en ese diálogo entre manos, fuego y vidrio, pasa la magia.

PASIÓN

Trabajar con vidrio no es solo una técnica, es una forma de estar presente. Cada pieza exige atención, paciencia y constancia. No hay atajos: hay práctica, errores, pequeños logros y muchas horas frente al fuego. Por eso hablamos de oficio.

Pero también está la otra parte: la que se mueve por dentro. La pasión que te lleva a seguir probando, a descubrir nuevas formas, a entender mejor el material. Esa motivación que no siempre se explica, pero que se nota en cada gesto, en cómo sostenés la herramienta, en cómo mirás lo que estás haciendo.

En el estudio defendemos esa combinación: técnica y entusiasmo, precisión y disfrute. Porque creemos que el aprendizaje real nace ahí, cuando el oficio se convierte en una forma de expresión personal.

10 AÑOS DE HISTORIA

Barcelona Glass Studio nace en el 2015, fruto de la iniciativa entre dos artista con oficio artesano, Agustina Ros y Ferran Collado.

El objetivo era crear un espacio dedicado al trabajo en vidrio, especializado en la técnica de flameworking, para difundir y contribuir con la cultura del vidrio en Barcelona y para toda Europa

A lo largo del tiempo, se consiguió un posicionamiento internacional gracias al desarrollo personal y profesional de ambos, a los diferentes artistas que participaron en colaboraciones y proyectos y sobre todo a los alumnos que formaron parte de las clases y continuaron apostando por el material

En los últimos años, Agustina Ros mantuvo el proyecto vivo. Con amor y compromiso e impulsado por la vocación, lo que empezó como un pequeño taller, se ha convertido en un estudio abierto, con una comunidad que crece, se forma y trabaja para transmitir el conocimiento del vidrio, el fuego y la pasión 

Aquí, el conocimiento se transmite con el vidrio, fuego y pasión.

 

FUEGO

En el centro de todo está el fuego. Es con él que el vidrio se ablanda, se deja guiar y se transforma. Sin fuego no hay forma. Aprender a trabajar con llama es entender cómo se mueve el material, cómo responde y en qué momento intervenir.

En flameworking, el soplete es nuestra herramienta principal. Nos permite aplicar calor de forma precisa y constante, dirigir la llama, jugar con intensidades y crear desde la escala más pequeña hasta estructuras complejas. Es una extensión de las manos, y también de la mirada.

Trabajar con fuego es, sobre todo, aprender a tener paciencia, a observar y a confiar en el ritmo del material. El calor lo cambia todo: lo que parecía rígido se vuelve flexible, lo que era frágil se vuelve posible. Y ahí, en ese equilibrio, es donde empieza el oficio.

10 AÑOS DE HISTORIA

Barcelona Glass Studio nace en el 2015, fruto de la iniciativa entre dos artista con oficio artesano, Agustina Ros y Ferran Collado.

El objetivo era crear un espacio dedicado al trabajo en vidrio, especializado en la técnica de flameworking, para difundir y contribuir con la cultura del vidrio en Barcelona y para toda Europa

A lo largo del tiempo, se consiguió un posicionamiento internacional gracias al desarrollo personal y profesional de ambos, a los diferentes artistas que participaron en colaboraciones y proyectos y sobre todo a los alumnos que formaron parte de las clases y continuaron apostando por el material

En los últimos años, Agustina Ros mantuvo el proyecto vivo. Con amor y compromiso e impulsado por la vocación, lo que empezó como un pequeño taller, se ha convertido en un estudio abierto, con una comunidad que crece, se forma y trabaja para transmitir el conocimiento del vidrio, el fuego y la pasión 

Aquí, el conocimiento se transmite con el vidrio, fuego y pasión.

 

VIDRIO

En el estudio trabajamos con vidrio borosilicato, un material noble, resistente y muy agradecido cuando se entiende bien. Es el mismo vidrio que se usa en laboratorios o utensilios técnicos, pero aquí lo llevamos al terreno creativo, combinando precisión y oficio con libertad artística.

Una de sus principales cualidades es que soporta muy bien los cambios de temperatura, lo que lo hace perfecto para el trabajo a soplete. Es duro, estable y transparente, con una respuesta directa al fuego que permite moldearlo, estirarlo o soplarlo sin perder el control.

Nos gusta porque exige atención, pero también te devuelve mucho. Aprender a leer el material, entender cómo se mueve y cómo reacciona, es parte esencial del proceso. Y en ese diálogo entre manos, fuego y vidrio, pasa la magia.

FUEGO

En el centro de todo está el fuego. Es con él que el vidrio se ablanda, se deja guiar y se transforma. Sin fuego no hay forma. Aprender a trabajar con llama es entender cómo se mueve el material, cómo responde y en qué momento intervenir.

En flameworking, el soplete es nuestra herramienta principal. Nos permite aplicar calor de forma precisa y constante, dirigir la llama, jugar con intensidades y crear desde la escala más pequeña hasta estructuras complejas. Es una extensión de las manos, y también de la mirada.

Trabajar con fuego es, sobre todo, aprender a tener paciencia, a observar y a confiar en el ritmo del material. El calor lo cambia todo: lo que parecía rígido se vuelve flexible, lo que era frágil se vuelve posible. Y ahí, en ese equilibrio, es donde empieza el oficio.

PASIÓN

Trabajar con vidrio no es solo una técnica, es una forma de estar presente. Cada pieza exige atención, paciencia y constancia. No hay atajos: hay práctica, errores, pequeños logros y muchas horas frente al fuego. Por eso hablamos de oficio.

Pero también está la otra parte: la que se mueve por dentro. La pasión que te lleva a seguir probando, a descubrir nuevas formas, a entender mejor el material. Esa motivación que no siempre se explica, pero que se nota en cada gesto, en cómo sostenés la herramienta, en cómo mirás lo que estás haciendo.

En el estudio defendemos esa combinación: técnica y entusiasmo, precisión y disfrute. Porque creemos que el aprendizaje real nace ahí, cuando el oficio se convierte en una forma de expresión personal.